




Nuestra historia
Granolas Magally nace desde el amor, la memoria y el deseo de transformar una pérdida profunda en algo lleno de significado.
Su origen se remonta a un momento difícil para nuestra familia: la partida de una sobrina muy querida. Ella era una persona especial, de esas que dejan huella. Tenía un espíritu aventurero, soñaba con conocer el mundo, amaba viajar y guardar recuerdos a través de la fotografía. Siempre llevaba consigo una sonrisa sincera, capaz de hacer sentir cómodos y felices a quienes la rodeaban. Inspiraba cosas bonitas en las personas, y su energía permanece viva en nuestros corazones.
Tiempo después de su partida, en medio del duelo y buscando una forma de emprender, surgió la idea de crear un producto que conectara con las personas: algo delicioso, saludable y que pudiera disfrutarse en cualquier momento del día. Pensamos en un cereal, pero no uno cualquiera. Queríamos algo mejor, más nutritivo, más honesto. Así nació la idea de la granola.
Decidimos crear una granola diferente a las que suelen encontrarse en supermercados: esas que son costosas y tienen muy pocos frutos secos. Nuestra visión fue clara desde el inicio: una granola generosa, con abundantes frutos secos y semillas, que se sintieran y se saborearan en cada bocado, sin tener que buscarlos. Queríamos que el sabor, la textura y el aroma fueran protagonistas desde el momento en que se abre el empaque.
Después de muchos intentos y de buscar la receta perfecta, logramos crear un producto delicioso, crujiente y versátil, ideal para disfrutar a cualquier hora del día: sola, como topping, con yogur o leche, y también como ingrediente en postres.Solo faltaba algo muy importante: el nombre. Queríamos uno fácil de recordar, pero que al mismo tiempo tuviera un significado profundo para nosotros. Así decidimos rendir homenaje a esa persona que tanto marcó nuestras vidas y la de quienes la conocieron. De esta manera, nuestra granola tomó identidad, historia y corazón, y nació Granolas y Semillas Magally.
Hoy, cada mezcla representa no solo un alimento, sino una historia, un recuerdo y una forma de compartir amor, alegría y bienestar en cada bocado.